LA PLANIFICACIÓN ES UNA LLAVE INGLESA

sánchez chamorro
Emilia Sánchez Chamorro: la planificación sanitaria en la Comunidad de Madrid. Foto: Redacción Médica.

Muchos de los grandes problemas que afronta el Sistema Nacional de Salud (SNS) desde hace tiempo se podrían solucionar, o al menos combatir eficazmente, con unos buenos servicios públicos de planificación, compuestos por técnicos competentes que tuvieran la confianza y el respeto de los políticos que los mandan. De hecho, la planificación sanitaria es una capacidad fundamental de las autoridades. Pero también es una obligación, que últimamente parece desatendida.

La planificación implica pensar el sistema, antes de proceder a su modificación y adecuación, según los resultados que un concienzudo análisis de la realidad haya deparado. En su definición más amplia, la planificación bien podría ser la función más honorable de cualquier administración sanitaria que se precie, porque aquí reside una gran capacidad de modificar las estructuras y los recursos para, en última instancia, mejorarlos.

Sin embargo, la realidad no es otra vez el reflejo de esta sugerente teoría. Porque lo que es más sencillo de encontrar son ejemplos de falta de planificación o directamente de ausencia de criterio organizador: en los mapas sanitarios, en los recursos sanitarios, en la disposición de tecnología, incluso en el acceso a tratamientos innovadores. Las razones que guían el curso de las decisiones en estas delicadas materias no suelen ser pruebas de planificación: más bien, muchas podrían ser evidencias de improvisación, una virtud eminentemente política.

La planificación sanitaria desapareció del organigrama del Ministerio en 2003, seguramente por la fácil conclusión de que con la conclusión de las transferencias, esta función quedaba por completo en el campo de las comunidades autónomas. Algunos servicios de salud mantienen hoy el rango de esta función y creen en su utilidad para determinar ámbitos tan esenciales como la zonificación sanitaria. Sin embargo, las estructuras y los recursos materiales de los que dispone el SNS no alcanzarán una óptima distribución mientras el Ministerio no impulse su verdadera cohesión e integración. Y esto se hace acudiendo a la planificación.

Tres cuartas partes de lo mismo sucede con los recursos humanos. Una de las preguntas sin respuesta más formuladas en los últimos años ha sido saber si disponemos de muchos o pocos médicos. Si son demasiados o son insuficientes. Confieso que he leído y escuchado opiniones, algunas acompañadas de datos, para todos los gustos y pareceres. Pero las más fiables son las que, más allá de determinar si son muchos o pocos, no solo los médicos, sino también las enfermeras, apuntan a la necesidad de impulsar, de una vez por todas, una correcta planificación sobre este flanco esencial del SNS.

Como si fuera una llave inglesa, capaz de adaptarse a cualquier tuerca, y lo que es más importante, hacerla girar, la planificación también es el camino para una correcta aplicación e incorporación de la tecnología sanitaria al SNS. Ahora mismo está ocurriendo todo lo contrario: no hay criterios homogéneos para adquirir o renovar equipos; el papel de las agencias de evaluación no es relevante; la variabilidad es aquí un problema igual de grave que el abordaje asistencial de algunas patologías bien conocidas y prevalentes y, en definitiva, es difícil encontrar unas reglas que permitan saber por qué se compra o renueva un instrumento.

Incluso el propio acceso a tratamientos farmacológicos innovadores es una materia que está en el centro del debate, pero no precisamente desde el punto de vista de la planificación. Son mucho más poderosos los argumentos financieros, el gasto asumible, el resultado en salud y el riesgo compartido para determinar qué medicamentos está dispuesto a financiar el SNS y en qué condiciones.

La planificación también funciona en la gestión de la investigación o de la formación. Sería bueno recuperar todo el alcance de su potencialidad y llevar sus técnicas al último rincón del sistema. A buen seguro que los resultados de esta decisión, obligadamente política, serían tan positivos como inmediatos.

Tags from the story

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *