BUENAS PARA TRABAJAR, LES IMPEDIMOS LIDERAR

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Mujeres en Medicina: son más, pero ellos siguen mandando. (Salud a Diario)

La feminización de la Medicina es un hecho que cuentan las estadísticas y que puedes corroborar por ti mismo, en cuanto acudas a tu centro de salud u hospital. Sin embargo, siendo más, las mujeres no lideran las organizaciones sanitarias en la misma proporción que apunta esa mayoría perceptible. “Somos muy buenas para trabajar, pero no nos dejan liderar. Se mire por donde se mire, faltan mujeres tomando decisiones en la Medicina”, dice Pilar Garrido, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme). Ella sería un buen ejemplo de un escenario más equilibrado, pero es más bien excepción.

Según el estudio ‘Mujeres en Medicina en España (Womeds)’, realizado por la Facme, solo el 23 por ciento de sociedades científicas pertenecientes a la Federación están presididas por una mujer. Algo parecido ocurre en las facultades de Medicina y en los decanatos. La brecha de género dentro de la profesión médica es un hecho, con datos y con sensaciones.

En el ámbito asistencial ocurre lo mismo. Pese a que el 61 por ciento de los profesionales que ejercen la Medicina en la sanidad pública son mujeres, las jefaturas de servicio que ocupan no alcanzan ese porcentaje ni de lejos, puesto que oscila entre un escaso 20% de Andalucía y un insuficiente 46% de Navarra. En los colegios profesionales tampoco se advierte cambio alguno, es más, la situación de las mujeres es más desfavorable aún: solo 7 de los 51 colegios analizados han tenido una presidenta médica.

“El acceso generalizado de las mujeres a la profesión médica no se ha
traducido en una incorporación proporcional a los puestos de liderazgo que
correspondería por edad y experiencia”, se queja la presidenta Garrido. “Nuestra visibilidad es limitada y los cambios son muy lentos”, concluye, con el propósito de que Facme vigilará e impulsará las necesarias transformaciones profesionales para que las médicas, además de ejercer, terminen también dirigiendo la práctica y el futuro de la profesión. Por lo menos, en la misma proporción que su mayoritaria presencia aconseja.

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