LA GESTIÓN GERENCIAL ESTÁ OBSOLETA

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El consejero Fernández Sanz, en el atril, ante la atenta mirada del director general Rodrigo Gutiérrez, el consejero madrileño y el diputado Jesús María Fernández.

Jesús Fernández Sanz, consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, ha dado por concluida la gestión gerencial que reinó y triunfó en los noventa. “Hoy está obsoleta”, ha proclamado, aunque no ha precisado cuál es la fórmula que la ha sustituido. De hecho, ese es el debate en el que parece estar anclado todo el Sistema Nacional de Salud, que no termina de precisar ni su modelo ni cómo gestionarlo, ante la magnitud de los cambios demográficos y asistenciales ya en marcha.

La verticalidad en la toma de decisiones tuvo su momento de gloria, ha recordado el consejero, en un momento en el que los hospitales necesitaban gerentes fuertes, con margen de maniobra suficiente como para hacer funcionar sus servicios. Sin embargo, ahora la transparencia pide paso y hay muchas más voces en el entorno hospitalario que son y deben ser tenidas en cuenta. Empezando por la del paciente, “que se está incorporando al SNS, pero que no termina de hacerlo”. Al menos, sí está provocando un cambio drástico en la demanda sanitaria, “mientras que los servicios públicos de salud seguimos gestionándola igual que antes. Los enfermos quieren más información y más transparencia y es obligado que tengamos que dársela”.

También se ha referido a la amazonización de la sanidad como otro argumento para impulsar el cambio del modelo, “porque si es posible tener una prueba diagnóstica aquí y ahora, nosotros no podemos seguir anclados en demoras y esperas que ya no se pueden justificar. Hay demanda que no se puede demorar”.

La financiación ha sido otro de los temas abordados por el consejero, convencido de que la falta de fondos no es un asunto de autonomías habitualmente reivindicativas como Castilla-La Mancha: “Todos los servicios de salud están infrafinanciados”, ha dicho, en una clara justificación de la reiterada desviación de los presupuestos sanitarios, imposibles de cumplir por la creciente e imparable demanda de las últimas décadas.

También ha tenido palabras, amables y duras a la vez, para atención primaria: “No creo en absoluto en que sea la puerta de entrada al sistema. Debería ser el salón de la casa, el mejor lugar para conversar y enfocar el hecho sanitario”. Eso sí, al elogio le ha seguido inmediatamente la crítica: “Los profesionales del primer nivel deben dejar de quejarse. Ya. Porque así, con la queja permanente, no se consigue nada”.

Entretanto, las mejoras en las infraestructuras hospitalarias de la región prosiguen su ritmo. Según el consejero, en los primeros meses de 2020 estará listo el nuevo Hospital de Toledo, a finales de ese mismo ejercicio le llegará el turno a Guadalajara y algo más tarde, en 2022, a Cuenca.

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