HACIA EL MENOR RIESGO PARA EL PACIENTE

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El consejero vasco darpón, flanqueado por dos de sus altos cargos: Andoni Arcelay y Enrique Peiró. (Noticias de Álava)

País Vasco vuelve a marcar el paso en gestión sanitaria. En esta ocasión, ha aprobado su nueva Estrategia de Seguridad del Paciente para el período 2017-2020, cuyo principal propósito es que Osakidetza logre la máxima reducción posible de riesgos para los personas. Según ha explicado el consejero de Salud, Jon Darpón, durante la presentación del documento, las principales innovaciones incorporadas son la gestión de incidentes, la atención a las segundas y terceras víctimas, el enfoque específico en los servicios de Urgencias, las buenas prácticas en pacientes hospitalizados en riesgo de desnutrición y en prevención de incontinencia urinaria y la acción frente a las resistencias a los antibióticos.

El desarrollo, tanto cuantitativo como cualitativo, del sistema de notificación y aprendizaje en seguridad del paciente se va a enmarcar en un abordaje integral de la gestión de los incidentes para garantizar el análisis y aprendizaje del mayor porcentaje posible. En el mismo terreno de los incidentes de seguridad, País Vasco cree esencial el seguimiento de estrictas recomendaciones orientadas a la atención de los pacientes afectados, de los profesionales implicados (segundas víctimas) y de las organizaciones en las que se producen (terceras víctimas). Respecto a los servicios de Urgencias, constituyen un ámbito específico en el que la probabilidad de incidentes de seguridad es mayor. De ahí que se vaya a reforzar el nivel de seguridad de las personas que son atendidas en estas unidades.

Hay determinados grupos de pacientes que, por diferentes factores que van desde la edad a determinadas patologías asociadas, son especialmente vulnerables ante un riesgo potencial de desnutrición. En Osakidetza existen experiencias pioneras para prevenir este peligro y la intención del servicio de salud será generalizar esos proyectos alcanzando a todas las personas hospitalizadas en Euskadi. Del mismo modo, en incontinencia urinaria, la nueva Estrategia pretende facilitar una adecuada valoración de la situación funcional de los pacientes, así como de las ayudas que pudieran precisar para orinar en el momento del ingreso, intentando evitar la incontinencia derivada del uso inadecuado de absorbentes durante la hospitalización. Finalmente, Osakidetza quiere generalizar sus Programas de Optimización en la Prescripción de Antibióticos (PROA), orientados a prescribir aquellos que sean estrictamente necesarios, evitando tratamientos superfluos e intentando seleccionar el más adecuado en cada caso.

Estos proyectos dependen de “nuestra capacidad de seguir promoviendo y extendiendo la cultura de la seguridad, mediante iniciativas en el terreno de la formación”, según ha precisado el consejero Darpón. Así,  se van a redoblar los esfuerzos para extender al mayor número de profesionales el curso básico on-line que ya ha realizado cerca de la mitad de la plantilla de Osakidetza, además de promover cursos específicos relativos a cada proyecto.

La anterior Estrategia de Seguridad del Paciente, correspondiente al período 2013-2016, constaba de 13 líneas de acción que, a su vez, incluían numerosos proyectos. Según Osakidetza, los logros han sido varios. Por ejemplo, el Sistema de Notificación y Aprendizaje se ha revelado como una potente herramienta, no solo para la mejora continua, sino también para la consolidación de la propia cultura de la seguridad. Así, de los 1.604 incidentes notificados en 2013, se pasó a 4.361 en 2017, alcanzando en esos cinco años la cifra de 16.000 incidentes notificados. También se ha implantado en el 100% de la red sanitaria pública vasca el brazalete corporativo que garantiza la identificación externa inequívoca de todos los pacientes.

País Vasco ha cumplido por anticipado la legislación europea que obliga a incluir en la historia clínica de la ciudadanía el acumulado de las dosis recibidas en las exploraciones diagnósticas con radiación ionizante (TAC, mamografías…), cuando dicha normativa no entraba en vigor hasta febrero de 2018. También se han registrado sustanciales avances en el ámbito de la prevención y control de las infecciones relacionadas con la propia asistencia sanitaria, muy especialmente en el caso de la neumonía asociada a ventilación mecánica, donde, desde 2013 a 2016, se ha conseguido reducir la tasa de incidencia a la tercera parte. Por último se ha generalizado el uso del Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica, un check-list estandarizado que se aplica antes, durante y después de las operaciones, y que en enero de 2018 se había ampliado a un 25% más de intervenciones quirúrgicas que en el mismo mes de 2017.

 

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