ALTA INSPECCIÓN: TAN ESENCIAL COMO AUSENTE

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Julián García Vargas: sí a una inspección sanitaria con peso real. (IM Médico)

La Alta Inspección ha sido una gran protagonista de la legislación, como un instrumento esencial de la política sanitaria del Estado y una notable ausente en la práctica de esa política. Así lo entiende el exministro de Sanidad Julián García Vargas, convencido de que las funciones de esta competencia sanitaria no han sido muy utilizadas, según ha puesto de manifiesto en la Jornada La inspección sanitaria hacia un nuevo modelo organizativo, organizada por la Dirección General de Inspección, Ordenación y Estrategia Sanitaria de la Comunidad de Madrid.

Su propósito es muy claro desde que lo enunció el legislador, hace ya 40 años: supervisar la eficacia y rendimiento de las prestaciones y servicios sanitarios y garantizar el derecho a la protección de la salud y a la asistencia sanitaria. Por entonces, como recuerda García Vargas, “aún se creía en la planificación y en la actualidad armónica del conjunto del sistema sanitario”. Y así también lo refrendó sólo unos años después la Ley General de Sanidad.

Pese a esto, la Alta Inspección nunca ha figurado entre las preocupaciones importantes de las distintas administraciones sanitarias. “Incluido yo mismo”, admite el exministro. A su juicio, las comunidades autónomas siempre se han resistido a la planificación y coordinación del Sistema Nacional de Salud por parte del Gobierno central. Las que ya tenían competencias sanitarias, “comenzaron a rechazar las actuaciones inspectoras del Estado”, y con las que las recibieron después, muy posiblemente pasó algo parecido.

Desde entonces, pese a que la Alta Inspección ha mantenido e incluso ampliado su alcance competencial, no ha terminado de convertirse en esa palanca esencial que García Vargas imagina para fortalecer el SNS, ya sea mediante el análisis del gasto sanitario per cápita, la gestión de las listas de espera o la comparación de resultados clínicos.

La futura ley de Equidad, Universalidad y Cohesión no deroga las funciones ni el papel de la Alta Inspección, por lo que García Vargas entiende que puede ser una nueva oportunidad para aprovechar sus muchas posibilidades: “Esperemos que las comunidades autónomas haya superados sus reticencias y permitan que el Estado compruebe el cumplimiento de normas que, en muchos casos, emanan del mismo Consejo Interterritorial al que pertenecen”.

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